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Los principios de humanidad mal entendida, no autorizan a ningún gobierno para hacer, por la fuerza, libres a los pueblos estúpidos que desconocen el valor de sus derechos.

(Memoria a los ciudadanos de Nueva Granada, 15 dic. 1812; Vol. I)

 

El partido clerical es siempre adicto a su apoyo y compañero, el despotismo.

(Memoria a los ciudadanos de Nueva Granada, 15 dic. 1812; Vol. I).

 

Todos los pueblos del mundo que han lidiado por la Libertad han exterminado al fin a sus tiranos.

(Proclama a los venezolanos, 21 mar. 1814; Vol. II).

 

Para juzgar de las revoluciones y de sus actores, es menester observarlos muy de cerca y juzgarlos de muy lejos.

(Carta a Pedro Gual, 9 feb. 1815 Vol. I).

 

En las guerras civiles es política el ser generosos, porque la venganza progresivamente se aumenta.

(Carta a Pedro Gual, 9 feb. 1815; Vol. I).

 

Cuando los partidos carecen de autoridad, ora por falta de poder ya por el triunfo de sus contrarios, nace el descontento y los debilita; los jefes subdividen la causa en tantas partes cuanto

son ellos.

(Carta al editor de "The Royal Gazette'', 28 sept. 1815; Vol. I).

 

Más cuesta mantener el equilibrio de la Libertad que soportar el peso de la tiranía.

(Discurso ante el Congreso de Angostura, 15 feb. de 1819; Vol. II).

 

La experiencia me ha enseñado que de los hombres se ha de exigir mucho para que hagan muy poco.

(Carta al Gen. Santander, 1° nov. 1819; Vol. I).

 

La aclamación libre de los ciudadanos es la única fuente legítima de todo poder humano.

(Carta al Gen. Petión, Pte. de Haití, 9 oct. 1816; Vol. I).

 

Elcrimen en todos los partidos es igualmente odioso y condenable: hagamos triunfar la justicia y triunfará la libertad.

(Carta al Cor. Antonio Morales, 25 feb. 1820; Vol. I).

 

La República tanto gana con la destrucción de un buen realista como de un mal ciudadano.

(Carta al Cor. Antonio Morales, 25 feb. 1820; Vol. I).

 

La mejor política es la honradez.

(Carta al Gen. Santander, 17 agos. de 1820; Vol. I).

 

Sin estabilidad todo principio político se corrompe y termina siempre por destruirse.

(Carta a Guillermo White, 26 may. 1820; Vol. I).

 

Nosotros no debemos ofrecer más que la paz en recompensa de la independencia. Esta para nosotros nos trae todas las bendiciones del cielo, y aquella, para los españoles es una fuente de inmensas prosperidades futuras.

(Carta al Gen. Soublette, 19 jun. 1820; Vol. I).

 

En la desgracia la suerte nos unió, el valor nos ha unido en los designios, y la naturaleza nos dió un mismo ser para que fuésemos hermanos.

(Carta al Gen. Iturbide, de México, 10 oct. 1827 Vol. I).

 

No conviene que el Gobierno esté en las manos del hombre más peligroso; no conviene que la opinión y la fuerza estén en las mismas manos y que toda la fuerza esté concentrada en el Gobierno; no conviene que el Jefe de las armas sea el que administre justicia; porque entonces el choque universal será contra este individuo; y derrocado él, será derrocado todo el Gobierno. Es menos peligroso que haya dos potestades que una sola; y siempre se me debe suponer una potestad en este país, teniendo un mando militar que, probablemente, debo conservar.

(Carta al Dr. José M° del Cadillo Rada, 16 sept. de 1821; Vol. I).

 

La soberanía del pueblo no es ilimitada, porque la justicia es su base y la utilidad perfecta le pone término.

(Exposición al Vice-presidente de la República de Colombia, 31 dic. de 1832; Vol. II).

 

Siempre el ladrón tiene miedo de la Justicia.

(Carta al Gen. Santander, 14 feb. 1823; Vol. I).

 

La revolución es un elemento que no se puede manejar. Es más indócil que el viento.

(Carta al Gen. Rudesindo Alvarado, 18 mar. 1823; Vol. I).

 

La religión ha perdido mucho de su imperio, y quizás no lo recobrará en mucho tiempo, porque las costumbres están en oposición con las doctrinas.

(Carta a José Rafael Arboleda, 15 jun. 1823; Vol I).

 

Soy liberal por egoísmo y deseo la independencia de todo el continente por evitar una guerra en lo futuro.

(Carta al Gen, Santander, 10 oct 1823; Vol. I).

 

En moral como en política hay reglas que no se deben traspasar, pues su violación suele costar caro.

(Carta al Gen. Santander, 30 oct. 1823; Vol. I).

 

El que trabaja por la libertad y la gloria no debe tener otra recompensa que gloria y libertad.

(Carta al Gen. Santander, .30 oct. 1823; Vol. I).

 

El tiempo no se vive sin dinero y éste es el aire vital de las sociedades, sobre todo en el Perú donde el oro ha sido contado hasta ahora por materia vil.

(Carta a Torre -Tagle, Pte. del Perú, 10 dic. de 1823;Vol. I).

 

El honor es el mejor guía del laberinto de las revoluciones.

(Carta al Vicealmirante del Perú, Martín J. Guise, 24 dic. 1823; Vol. I).

 

Los hijos de Venezuela no hicieron nada, nada, para impedir que los salvásemos.

(Carta al Pte. del Perú, 7 ene. 1824; Vol. I).

 

Mi país se ha libertado porque ha habido unidad y obediencia; no siempre voluntaria, pero siempre constante.

(Carta al Marqués de Torre-Tagle, Pte. del Perú, 7 de ene. 1824; Vol. I).

 

La impunidad de los delitos hace que estos se cometan con más frecuencia, y al fin llega el caso de que el castigo no basta para reprimirlos.

(Carta al Gen. Salom, 15 de ene. 1824; Vol. I).

 

La preciosa planta de la libertad no nace ni en los páramos helados, ni en los ardientes arenales, sino en aquellos terrenos donde la naturaleza ha combinado sabiamente los principios del calor y del frío.

(Carta al Gen. Pedro A. Olañeta, 21 may. 1824; Vol. I).

 

La igualdad no es lo más conforme con la obediencia.

(Carta al Gen. La Mar, 26 oct. 1824; Vol. I).

 

Siempre los tiranos se han ligado y los libres jamás. ¡Desgraciada condición humana!

(Carta al Gen. Santander, 10 nov. de 1824; Vol. I).

 

De las cosas más seguras, la más segura es dudar.

(Carta al Gen. Sucre, 26 nov. 1824; Vol. I).

 

En política nada vale tanto y cuesta menos como las demostraciones de respeto y consideración; sobre todo cuando la superioridad es marcada y no se puede atribuir a timidez.

(Carta al Gen. Santander, 23 feb. de 1825; Vol. I).

 

Aconsejando a los diplomáticos, escribe:

Calma, calma, calma; retardo, retardo, retardo; cumplimientos; palabras vagas; consultas; exámenes; retorsiones de argumentos y demandas; divagaciones sobre la naturaleza de la cuestión y de los documentos.., y siempre mucha cachaza y mucho laconismo para no dar prenda al contrario.

(Carta al Cor. Heres, 20 abr. 1825; Vol. I)

 

No siempre lo justo es lo conveniente, ni lo útil, lo justo.

(Carta al Gen. Sucre, 26 abr. 1825; Vol. I).

 

La voluntad legal del pueblo es mi soberana y mi ley.

(Carta al Gen. Sucre, 26 abr. 1825; Vol. I).

 

Entre partes contendientes, los juicios que participan de la equidad son los que menos se agradecen, porque son los que menos satisfacen a las dos partes.

(Carta al Gen. Sucre, 15 de may. de 1825; Vol. I).

 

Los gobiernos populares son como todos, y, por lo mismo, de todo gobierno tiene uno que esperar injusticias.

(Carta a Fernando Peñalver, 11 jul. de 1825; Vol. I).

 

Contra los canallas pueden emplearse las armas que usan ellos mismos.

(Carta al Gen. Heres, 25 de jul. 1825; Vol. I).

 

Más quiero estar bien con los fanáticos que con los liberales, porque los primeros son intolerantes, y los segundos deben ser tolerantes según sus principios

(Carta al Cor. Heres, 27 oct. 1825; Vol. I).

 

Para la sátira más cruel se necesita nobleza y propiedad como para el elogio más subido.

(Carta al Gen. Heres, 14 de agos. de 1825; Vol. I).

 

La justicia sola es la que conserva la República, y los Ejércitos se relajan con nada.

(Carta al Gen. Salom, 25 sept. de 1825: Vol. I).

 

Tengo mi elocuencia aparte y no quiero sujetarme a políticos, ni a reyes, ni a presidentes.

(Carta al Gen. Santander, 21. oct 1825; Vol. I).

 

La clemencia con el malvado es un castigo del bueno; y si es una virtud la indulgencia, lo es, ciertamente, cuando es ejercida por un particular, pero no por un Gobierno.

(Carta al Pte. del Perú, Dr. Unanúe, 25 nov. de 1823; Vol. I).

 

Nuestras repúblicas se ligarán de tal modo, que no parezcan en calidad de naciones sino de hermanas, unidas por todos los vínculos que nos han estrechado en los siglos pasados, con la diferencia de que entonces obedecían a una sola tiranía, y ahora vamos a abrazar una misma libertad con leyes diferentes y aun Gobiernos diversos; pues cada pueblo será libre a su modo y disfrutará de su soberanía, según la voluntad de su conciencia.

(Carta al Dr. Unanúe, Pte. del Perú, 25 flor. de 1825; Vol. I).

 

El que no sabe escribir, ni paga contribución, ni tiene un oficio conocido, no es un ciudadano.

(Carta al Gen. Santander, 2 dic. 1825; Vol. I)

 

Digan V.V. que el ciudadano Bolívar viene a pagar sus respetos a la soberanía del pueblo.

(Carta al Dr. Unanúe, Pte. del Consejo de Gob. del Perú, 28 dic. 1825; Vol. I).

 

Después de aliviar a los que aún sufren por la guerra, nada puede interesarme más que la propagación de las ciencias.

(Carta al Dr. Avila, Rector de la Universidad de Caracas, 20 feb. 1826; Vol. I).

 

Un diplomático, debe ser todo reserva, misterios y doblez.

(Carta a Manuel Lorenzo Vidaurre, 7 mar. 1826; Vol. I).

 

Nada se hace cuando aún falta que hacer.

(Carta a José Rafael Revenga, 8 abr. 1926; Vol. I).

 

El destino del Ejército es guarnecer la frontera. ¡Dios nos preserve de que vuelva sus armas contra los ciudadanos!

(Proyecto de Constitución para Bolivia, 25 may. de 1828; Vol. II).

 

La soberanía del pueblo es la única autoridad legítima de las Naciones.

(Proyecto de Constitución para Bolivia, 25 may. de 1826; Vol. II).

 

No disputemos con los eclesiásticos que llaman siempre en su auxilio a la religión y hacen causa común con ella. Las desavenencias con estos son siempre funestas; la amistad con ellos es siempre ventajosa. Ellos persuaden en secreto y manejan las conciencias, y el que posee estas armas, casi está seguro del triunfo.

(Carta al Gen. Gamarra, 30 jun. de 1826; Vol. I).

 

Es muy impropio de señoras mezclarse en los negocios políticos.

(Carta a su hermana M a Antonia, 10 ,jul. 1826; Vol. I).

 

Prefiero perecer de miseria a ser víctima de las pasiones y de las facciones ajenas.

(Carta al Gen. Santander, 8 agos. de 1826; Vol. I).

 

Jamás un Congreso ha salvado una República.

(Carta al Gen. Santander, 14 oct. de 1826; Vol. I).

 

A la sombra del misterio no trabaja sino el crimen.

(Carta al Gen. Páez, 28 dic. 1826; Vol. I).

 

Los republicanos celosos no saben considerarme sin un secreto espanto, porque la historia les dice que todos mis semejantes han sido ambiciosos. En vano el ejemplo de Washington quiere defenderme, y, en verdad, una o muchas excepciones no pueden nada contra la vida del mundo oprimido siempre por los poderosos.

(Carta al Pte. del Senado de Colombia, 5 feb. de 1827; Vol. II).

 

Los malvados no tienen honor ni gratitud, y no saben agradecer, sino temer.

(Carta al Gen. Páez, 20 mar. 1827; Vol. II).

 

La libertad se halla de ordinario enferma de anarquía.

(Carta a Sir Robert Wilson, diplomático inglés, 30 abr. 1827; Vol. II).

 

Quiero pasar por todo, prefiero sucumbir en mis esperanzas, a pasar por tirano, y aun aparecer sospechoso. Mi impetuosa pasión, mi aspiración mayor, es la de llevar el nombre de "amante de la libertad".

(Carta al Gen. Robert Wilson, 16 jun. 1827; Vol. II).

 

Hasta la fuerza misma debiera emplearse en contra de individuos que desatienden los intereses de su país, en perjuicio de la confianza que éste les hace.

(Carta al Gen. Páez 28 nov. 1827; Vol. I).

 

La corrupción de los pueblos nace de la indulgencia de los Tribunales y de la impunidad de los delitos. Mirad, que sin fuerza no hay virtud; y sin virtud perece la República.

(Discurso ante la Convención de Ocaña, 29 feb. 1828; Vol. II)

 

La desesperación es la salud de los perdidos.

(Carta al Gen. M. Montilla. 24 mar. 1828; Vol. II).

 

La moderación siempre es tímida y la fortuna desaira a la timidez.

(Carta al Dr. E. Vergara, 29abr. de 1828; Vol. II) .

 

Cuando temo que desaprueben mi manejo o mis ideas, dejo de importunar con mi amistad a los que me condenan.

(Carta a Joaquín Mosquera, 15 may. 1828: Vol. II).

 

Todo el cuerpo de la historia enseña que las gangrenas políticas no se curan con paliativos.

(Carta a .J. M. Castillo, Pte. De la Convención de Colombia, 11abr. 1828; Vol. II).

 

Ser respetados es más que ser libres; además, bajo la dictadura ¿quién puede hablar de libertad? Compadezcámonos mutuamente del pueblo que obedece y del hombre que manda solo!

(Alocución a los colombianos, 27 agos. 1828; Vol. II).

 

En los Gobiernos no hay otro partido que someterse a lo que quieren los más.

( Carta al Dr. Castillo Rada. 13 de sept. 1829; Vol. II).

 

Es insoportable el espíritu militar en el mando civil.

(Carta al Gen. O'Leary. 13 sept. de 1829;  Vol. II).

 

Colombia se va a perder por la falta de ambición de parte de su jefe; me parece que no tiene amor al mando y si alguna inclinación a la gloria; y más aborrece el titulo de ambicioso que a la muerte y a la tiranía.

(Carta a J. Rafael Arboleda. 29 jul. 1828: Vol. II).

 

Tan necesario es cuidar de crear. por decirlo así, el espíritu público, que sin su auxilio la fuerza física apenas produce un efecto muy precario.

(Carta al Gen. Páez, 16 dic. 1828; Vol. II).

 

En todas las guerras civiles ha  vencido siempre el más feroz o el más enérgico, según la acepción de la palabra.

(Carta al Gen. Rafael Urdaneta. 16 oct. 1830; Vol. II).

 

El que sirve una revolución ara mar.

(Carta al Gen. Juan José Flores, 9 nov. 1830; Vol. II).

 

Por Socialismo sin Tabu
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